viernes, 11 de abril de 2014

Fundamento en Roca y Tierra

Audio mp3 de predicación Fundamento en Roca o Tierra. Los matrimonios se divorcian porque tienen fundamento en tierra:
http://compartiendopalabra.obolog.es/fundamento-roca-tierra-2181900

miércoles, 9 de abril de 2014

Siete engaños satánicos

Nuestro mundo está repleto de estafadores, mentirosos
y ladrones que buscan engañarnos. Pero la Biblia nos advierte acerca
del embaucador más grande de todos: Satanás, el diablo. ¿Conoce usted
sus tácticas? ¿Está preparado para evitar sus enredos, o podría caer
víctima de sus engaños?
Todos conocemos historias de vendedores deshonestos que procuran
defraudar a personas de edad avanzada para quitarles sus ahorros de toda
la vida. Sabemos de hombres de negocios corruptos que adulteran la
contabilidad para estafar a los inversionistas y evadir impuestos.
Quizás usted haya sido víctima de ladrones que entraron en su casa y le
robaron lo suyo.

¿Pero sabía que hay un ladrón empeñado en
quitarle a usted lo más valioso que puede poseer: la vida eterna y su
futuro como hijo de Dios? Ese ladrón aplica prácticas engañosas, desde
la vanidad y el egoísmo hasta el orgullo y el ocultismo. Es su empeño
alejar a las personas de la verdad y del camino de vida que les traería
verdadera felicidad, tal como Dios dispuso.

La Biblianos advierte
de una gran guerra espiritual que se librará en el futuro, un futuro muy
cercano. Muchos lectores de este artículo estarán vivos en ese período
traumático. Pero tomemos nota de estas sorprendentes palabras: "Fue
lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y
Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la Tierra, y
sus ángeles fueron arrojados con él" (Apocalipsis 12:9).

Lea esto atentamente: Satanás, el diablo, ¡engaña al mundo entero! Esto significa todos los pueblos.
Significa usted y yo. Yo he sido engañado. Usted ha sido engañado. Pero
gracias a Dios, Él nos llama a salir del engaño del mundo ¡mediante el
verdadero Jesucristo de la Biblia!

¿Cree usted que por ser persona
religiosa no puede caer en el engaño? Jesús reveló que una de las
formas de engaño más sutiles se encuentra precisamente en prácticas
religiosas. Además, la Biblia revela quién está detrás del engaño
religioso. ¿Sabe usted quién? El apóstol Pablo advirtió a los corintios
contra los falsos ministros: "Estos son falsos apóstoles, obreros
fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es
maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así
que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros
de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras" (2 Corintios 11:13-15).

Sí,
Satanás tiene muchas estrategias, tretas y maquinaciones para
confundirnos. Algunos, sin saberlo, lo adoran como un "ángel de luz" (2
Corintios 11:14), mientras que otros acuden a él en sesiones
espiritistas, en el tarot y en la astrología. Millones juegan con el
ocultismo y buscan respuestas en los adivinos y místicos. Estas
prácticas oscuras son engañosas y aun la mayoría de quienes profesan el
cristianismo reconocen la influencia satánica descarada. Sin embargo,
Satanás también cuenta con maquinaciones más sutiles.

El apóstol
Pablo, instando a perdonar a un pecador arrepentido, dice: "Para que
Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus
maquinaciones" (2 Corintios 2:11).

¿Cómo puede distinguir usted
entre la verdad y el error? Jesús oró así por sus discípulos:
"Santifícalos en tu verdad; tu Palabra es verdad" (Juan 17:17). Sí, la
Palabra de Dios, la Biblia, ¡es la verdad! Sin embargo, Satanás puede
embaucar incluso a las personas religiosas. No es raro que se presente
como un "ángel de luz". Se vale de ministros falsos que parecen genuinos
pero que en realidad son timadores fraudulentos.

Como cristianos
debemos ser concientes de las tretas de Satanás. En este artículo,
describiremos brevemente siete de sus engaños más graves que emplea para
destruir a la gente y alejarla de Dios.

Primer engaño: falsas doctrinas

¿Dónde
encontramos las doctrinas o enseñanzas de Dios? Jesús dijo: "Conoceréis
la verdad, y la verdad os hará libres" (Juan 8:32). La verdad se revela
en la Biblia, pero tenemos que practicar la verdad. En el versículo
anterior, Jesús dijo: "Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis
verdaderamente mis discípulos" (v. 31).

Es triste constatar que la
mayoría de las personas se niegan a practicar la verdad. El apóstol
Pablo profetizó que algunas personas "religiosas" se buscarían maestros
que les predicaran lo que ellas deseaban oír y no la verdad de la
Biblia. Al joven evangelista Timoteo, lo exhortó en estos términos: "Te
encarezco… que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de
tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.
Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que
teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias
concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las
fábulas" (2 Timoteo 4:1-4).

¿Está usted dispuesto a dejarse guiar y
corregir por la Biblia? ¿O se dejará desviar hacia las fábulas? Uno de
los grandes errores del cristianismo tradicional ha sido la práctica,
por parte de algunos, de tradiciones paganas. Para más sobre este tema
de vital importancia, lea el artículo de Douglas S. Winnail titulado: Renacimiento del paganismo, en la página 4 de esta revista.

Pocos saben que los conejos y los huevos con que se celebra la Pascuaflorida
son símbolos paganos de fecundidad. El árbol decorado de la navidad, la
costumbre de intercambiar regalos en esa época y la decoración con
muérdagos; son tradiciones paganas. El 25 de diciembre se celebraba
desde la antigüedad como día del nacimiento de Mitras, el dios Sol; y no
fue la fecha en que nació Jesús. ¿Deben los cristianos observar el día
de los enamorados o de san Valentín? En el año 496 dc el papa Gelasio I
estableció la fiesta de san Valentín el 14 de febrero. Anteriormente,
desde los tiempos de la antigua Roma, los novios guardaban el día 15 de
febrero la Lupercalia, o sea la fiesta de Luperco, dios de la
fecundidad. También en la antigua Grecia, el período a mediados de
febrero se asociaba con el amor y la fecundidad. El mes griego llamado gamelión, que terminaba a mediados de febrero, se asociaba con el matrimonio de los dioses Zeus y Hera.

El historiador Will Durant hizo este análisis: "La cristiandad
no destruyó el paganismo sino que lo adoptó. La mentalidad griega,
agonizante, se perpetuó en la teología y liturgia de la Iglesia; el
idioma griego, que imperó durante siglos sobre la filosofía, se
convirtió en el medio para transmitir la literatura cristiana y sus
rituales ; y los misterios griegos se trasladaron al impresionante
misterio de la misa. Otras culturas paganas dieron su aporte al
sincrético (mezcla) resultado. La cristiandad fue la última gran
creación del antiguo mundo pagano" (The Story of Civilization [La historia de la civilización], Vol. 5, pág. 595, 599).

¿Observa
usted tradiciones paganas en el nombre del cristianismo? Recuerde la
advertencia de Jesús a los escribas y fariseos en cuanto a ciertas
costumbres religiosas: "Bien invalidáis el mandamiento de Dios para
guardar vuestra tradición" (Marcos 7:9).

El libro del Apocalipsis
revela uno de los engaños más arraigados. El apóstol Juan, ante la
visión de los famosos cuatro jinetes escribió: "Miré, y he aquí un
caballo blanco, y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una
corona, y salió venciendo, y para vencer" (Apocalipsis 6:2). Tal como
hemos señalado en artículos anteriores, Apocalipsis significa
revelación; y el verdadero Revelador es Jesucristo. Él revela el
significado de este caballo blanco y su jinete. Jesús explica que el
caballo blanco simboliza la falsa religión, incluidos los que dicen
venir en el nombre de Cristo cuando no es cierto: "Respondiendo Jesús,
les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre,
diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán" (Mateo 24:4-5).

Jesús
predijo que muchos se valdrían de su nombre y "a muchos engañarán". En
el versículo 24 advierte: "Se levantarán falsos Cristos, y falsos
profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que
engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos". ¿Estará usted entre
los engañados?

Satanás, el diablo, ha embaucado al mundo entero. A
los que engaña los mantiene cautivos, como leemos en 2 Timoteo 2:26:
"Escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él".
Debemos estar atentos ante los embustes del diablo. Debemos, como el
apóstol Pablo, conocer sus maquinaciones.

Segundo engaño: la concupiscencia

La
naturaleza humana está llena de vanidad, celos, codicia y
concupiscencias. Satanás puede aprovechar esa propensión y esa flaqueza
de todos nosotros. Envía tentaciones por medio de personas carnales y
codiciosas pero también por los medios de difusión: el cine, la
televisión, las revistas y hasta la internet.

El apóstol Pablo
advirtió a los casados que no se privaran el uno al otro de las
relaciones sexuales, pues de ese modo Satanás podría aprovecharse de
nuestra naturaleza carnal: "No os neguéis el uno al otro, a no ser por
algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la
oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a
causa de vuestra incontinencia" (1 Corintios 7:5).

En nuestra era
moderna, vivimos rodeados de tentaciones carnales. Por eso, el apóstol
Pablo aconsejó así a quienes podrían carecer de dominio propio: "A causa
de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga
su propio marido" (1 Corintios 7:2).

Es necesario comprender que
la lujuria y la codicia son pecados. El décimo mandamiento dice: "No
codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo,
ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu
prójimo" (Éxodo 20:17).

En vez de codiciar, agradezcamos todas
las bendiciones que Dios nos ha dado. Recordemos que en Filipenses 4:19
promete suplir todas nuestras necesidades reales. Pero debemos
comprender también que la codicia es una forma de idolatría. Podemos
desear a una persona, un cargo o un objeto con tanta vehemencia que se
convierte en ídolo para nosotros. Recordemos esta amonestación: "Haced
morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones
desordenadas, malos deseos y avaricia (amor al dinero), que es
idolatría" (Colosenses 3:5).

Necesitamos orar como Jesucristo nos
enseñó: "No nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es
el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén" (Mateo
6:13).

Tercer engaño: orgullo, vanidad y arrogancia

El
egoísmo y el egocentrismo constituyen parte integral de la naturaleza
humana. Nos gusta sentirnos importantes, pero esa propensión nos puede
llevar al engaño. El apóstol Pablo instruyó a Timoteo en cuanto a la
ordenación de "obispos" o supervisores, describiendo así algunas
características del candidato: "No un neófito, no sea que envaneciéndose
caiga en la condenación del diablo. También es necesario que tenga buen
testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo
del diablo" (1 Timoteo 3:6-7).

¿Permite usted que el orgullo y la
vanidad influyan en su mente y sus acciones? En tal caso, puede estar
engañado. Puede caer en el lazo del diablo. ¿Cómo contrarrestamos el
egocentrismo y la vanidad? El apóstol Santiago dijo: "Humillaos delante
del Señor, y Él os exaltará" (Santiago 4:10).

¿Recuerda usted los
ejemplos bíblicos de personas que cultivaron la soberbia y no dieron
gloria a Dios? ¡El rey Herodes se dejaba adorar como un dios! Cultivaba
la vanidad y la arrogancia. ¿Y cómo terminó? "Un día señalado, Herodes,
vestido de ropas reales, se sentó en el tribunal y les arengó. Y el
pueblo aclamaba gritando: ¡Voz de Dios, y no de hombre! Al momento un
ángel del Señor le hirió, por cuanto no dio la gloria a Dios; y expiró
comido de gusanos. Pero la palabra del Señor crecía y se multiplicaba"
(Hechos 12:21-24).

Otro rey que tuvo que aprender la lección por
las malas fue Nabucodonosor. Cuando hizo caso omiso del consejo de
Daniel de arrepentirse, Dios le quitó el reino. Además, el Rey quedó
reducido a vivir como un animal siete años, hasta que aprendió la
lección. Esto lo leemos en Daniel 4.

Tenemos que estar atentos
contra el orgullo. Cuando Dios nos bendiga, demos la gloria a Él. En
palabras del apóstol Pablo, "El que se gloría, gloríese en el Señor" (1
Corintios 1:31).

Cuarto engaño: la mentira

En el Nuevo
Testamento hay un clásico ejemplo de mentira. Los miembros de la Iglesia
cristiana primitiva donaban propiedades y fondos para ayudar a sus
hermanos en la fe. Pero cierto individuo llamado Ananías cometió fraude.
Dijo que había entregado a la Iglesia todo el producto de una venta,
pero en realidad retuvo parte de los fondos. Le mintió al apóstol Pedro,
como leemos en este pasaje: "Cierto hombre llamado Ananías, con Safira
su mujer, vendió una heredad y sustrajo del precio, sabiéndolo también
su mujer; y trayendo solo una parte, la puso a los pies de los
apóstoles. Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para
que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la
heredad? Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en
tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los
hombres, sino a Dios. Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiró. Y
vino un gran temor sobre todos los que lo oyeron" (Hechos 5:1-5).

Más
tarde llegó Safira. Ella también mintió y sufrió el mismo juicio que su
esposo. ¡Murió al instante! Debemos comprender que Satanás es el padre
de la mentira, como dice en Juan 8:44. Por tanto, examínese a sí mismo.
Vigile sus comunicaciones. ¿Adorna usted la verdad? ¿O simplemente
miente? No permita que Satanás se aproveche de usted como hizo con
Ananías y Safira. Recuerde que el noveno mandamiento dice: "No hablarás
contra tu prójimo falso testimonio" (Éxodo 20:16). También debemos
comprender el peligro de vivir una mentira. Muchos que se dicen
cristianos ¡lo hacen! Sin embargo, las Escrituras nos advierten: "El que
dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso,
y la verdad no está en él" (1 Juan 2:4).

¡Pídale a Dios que le ayude a decir la verdad y a vivir la verdad!

Quinto engaño: falsos sueños, visiones y "milagros"

¿Cuántas
veces me han relatado sueños o visiones que obviamente eran inspirados
por Satanás? Algunos pensaban que habían visto a Jesús. Supuestamente se
les apareció con aquel cabello largo con que nuestra sociedad suele
imaginarlo. Ahora bien, el Jesús de la Biblia no tenía el cabello largo,
pues el apóstol Pablo escribió: "La naturaleza misma ¿no os enseña que
al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello?" (1 Corintios
11:14). Jesús logró escaparse entre las multitudes en varias ocasiones
porque su aspecto era el de un judío común y corriente de su época. No
se deje engañar por sueños, visiones ni mensajes llamativos. El apóstol
Juan escribió: "Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los
espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por
el mundo" (1 Juan 4:1).

Muchas personas se sienten atraídas por el
ocultismo. Hay quienes intentan comunicarse con sus parientes
fallecidos valiéndose de un médium. Los niños leen libros de Harry
Potter y se fascinan con el ocultismo. Abundan también los videojuegos
satánicos. Es imprescindible que instruyamos a nuestros hijos
haciéndoles ver el peligro del ocultismo, las actividades satánicas y
otras influencias demoníacas. Dios Todopoderoso condena la hechicería y
la brujería, en estas palabras: "Es abominación para con el Eterno
cualquiera que hace estas cosas" (Deuteronomio 18:12). Al respecto, no
deje de leer también Deuteronomio 18:9-14 y Gálatas 5:20.

Satanás
se vale de sueños, visiones y "milagros" para engañar a la gente. El
libro del Apocalipsis describe al gran profeta falso que pronto surgirá
en el escenario mundial. Léalo en la Biblia: "Después vi otra bestia que
subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero,
pero hablaba como dragón. Y ejerce toda la autoridad de la primera
bestia en presencia de ella, y hace que la Tierra y los moradores de
ella adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada. También
hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del
cielo a la tierra delante de los hombres. Y engaña a los moradores de la
Tierra con las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la
bestia, mandando a los moradores de la Tierra que le hagan imagen a la
bestia que tiene la herida de espada, y vivió" (Apocalipsis 13:11–14).

¡No
se deje engañar! Habrá líderes religiosos falsos que harán grandes
prodigios y señales. Tenemos que someter a esos líderes a prueba de
acuerdo con la Biblia, que es la Palabra de Dios. Por eso, en la revista
y el programa de radio El Mundo de Mañana decimos: "No nos crean
a nosotros. ¡Créanle a la Biblia!" Como dicen las Escrituras: "¡A la
ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha
amanecido" (Isaías 8:20).

Todos podemos esperar con anhelo el día
en que Satanás sea lanzado al abismo por mil años, como leemos en
Apocalipsis 20:1-3. Mientras tanto, tenemos que permanecer atentos y en
guardia.

Sexto engaño: amargura

Si no tenemos cuidado de
vigilar nuestros sentimientos, podemos caer en la amargura. Tal vez
alguien nos ofenda. Entonces la herida se convierte en rencor. Se nos
ocurren ideas de venganza. Si cultivamos tales sentimientos y los
fomentamos, pueden convertirse en odio. Entonces el odio se convierte en
amargura. El cristiano tiene que identificar y superar todo sentimiento
de odio y amargura. Tomemos nota de estas instrucciones: "Seguid la paz
con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Mirad bien,
no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando
alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean
contaminados" (Hebreos 12:14-15).

Semejante amargura puede llevar,
incluso al pecado imperdonable. ¿Cómo contrarrestar tales emociones?
Simplemente ¡siguiendo las instrucciones de Jesucristo! Fue Él quien nos
enseño así: "Yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que
os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os
ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está
en los Cielos, que hace salir su Sol sobre malos y buenos, y que hace
llover sobre justos e injustos" (Mateo 5:44-45).

Aun personas que
profesan el cristianismo caen a veces en la trampa de maquinar venganza
por alguna ofensa o injusticia. Dios nos advierte que evitemos tal
actitud: "No digas: Yo me vengaré; espera al Eterno, y Él te salvará"
(Proverbios 20:22). Nuestro Señor y Salvador dio el ejemplo, pues
"cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no
amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente" (1 Pedro
2:23).

Ore pidiendo la intervención deDios: que Él ejecute su
juicio justo.Él ejecutará venganza si es lo indicadodivinamente. El
cristiano no debetomar la venganza en sus propiasmanos y ceder ante la
actitud satánicadel odio. Las Sagradas Escrituras nosamonestan: "Pues
conocemos al quedijo: Mía es la venganza, yo daré elpago, dice el Señor.
Y otra vez: ElSeñor juzgará a su pueblo. ¡Horrendacosa es caer en manos
del Dios vivo!"(Hebreos 10:30-31).

Los cristianos debemos orar
por nuestros enemigos. Bendecir a los que nos maldicen. ¡Así es el
cristiano! Así es como vencemos la actitud insidiosa y satánica de odio y
amargura.

Séptimo engaño: falta de fe

Cuando Satanás
atacó a Job, el patriarca se mantuvo fiel a Dios… y aprendió lecciones
espirituales de vital importancia. En un momento dado, Job dijo: "El
temor que me espantaba me ha venido, y me ha acontecido lo que yo temía"
(Job 3:25).

Como cristianos, debemos afrontar nuestros temores
con fe y pedir la protección y la intervención de Dios. Cuando
estudiamos la Biblia y creemos las promesas de Dios, Él nos da fe. Y las
Escrituras nos recuerdan que "la fe es por el oír, y el oír, por la
palabra de Dios" (Romanos 10:17).

La falta de fe nos expone a caer
en los engaños de Satanás. El libro de Hebreos narra la infidelidad de
los antiguos israelitas que no tenían fe ni confiaban en Dios. Nosotros
debemos aprender de su dureza de corazón y evitarlo en nuestra vida:
"Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de
incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a
los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de
vosotros se endurezca por el engaño del pecado" (Hebreos 3:12-13).

Los
que carecen de fe en Cristo y persisten en confiar en Satanás acabarán
por destruirse: "Los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas,
los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos
tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la
muerte segunda" (Apocalipsis 21:8). Felizmente, también hay buenas
noticias para quienes tengan fe y eviten los enredos de Satanás. "El que
venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi
hijo" (v. 7).

Dios desea que usted sea su hijo o hija lleno de fe y
de confianza por medio de Jesucristo. Él le dará su fe si usted se
vuelve a Él de todo corazón. Mientras tanto, ármese de conocimiento
espiritual. No se engañe a sí mismo. Y evite los engaños del mundo.
Evite también los engaños de Satanás. El apóstol Pablo nos recuerda que
los cristianos no ignoramos las maquinaciones satánicas. Como saben los
asiduos lectores de esta revista, la profecía bíblica predice un gran
sistema religioso falso, inspirado por Satanás, que va a influir en
miles de millones de personas por todo el mundo. Al permanecer cerca del
Dios verdadero, usted puede evitar los engaños satánicos. ¡No se deje
engañar!

lunes, 19 de agosto de 2013

miércoles, 22 de mayo de 2013